lunes, 27 de enero de 2014

El basquet en tiempos modernos

He insistido mucho en varias pláticas con que, en los últimos años, es un hecho que han surgido jugadores con grandes aptitudes para el basquetbol. Es común encontrar a un elemento que tenga un impresionante salto vertical, alguien que pueda tener buen manejo del balón, otro que tenga un preciso tiro a canasta y así podemos seguir enumerando virtudes que tienen los jugadores; sin embargo, es confusa la idea, pues el tener aptitudes no sirve de nada si éstas no pueden aplicarse al juego. En el deporte ráfaga hay esos pequeños detalles que para los nuevos jugadores pasan desapercibidos, como colaborar en defensa. Ofensiva cualquiera con aptitudes puede hacer diferencia (si antes no se topa con una férrea marca personal), pero es en defensa donde se define a los buenos jugadores. No es común ver a quien puede detectar cuándo ayudar en un doble equipo usando las líneas de la cancha, o bien realizar como fundamento básico el cerco reboteador (encajonar), para aumentar las posibilidades de recuperar la pelota, hacer el "switch" cuando a nuestro compañero defensivo le colocan una pantalla. En ofensiva a veces sucede lo mismo, los entrenadores obvian las que no son posibilidades primarias para lograr puntos. Dejan todo al rompimiento rápido, pero se olvidan de producir esas opciones con defensa y después, con un correcto recorrido de carriles en la transición que los llevará hasta el aro rival. Volviendo al tema. Es necesario que un jugador con aptitudes sepa integrarlas al juego, que ayude a su equipo a conseguir triunfos y sobre todo, que pueda acoplarse a una maquinaria que otorgue resultados. No es lo mismo tener aptitudes para el basquetbol, que saber jugar basquetbol y eso es responsabilidad de los entrenadores, que dejaron de ser formadores y buscan siempre que los jugadores hagan en cancha el trabajo que él debe hacer a diario con los jugadores. El jugador suele copiar o buscar imitar lo que ve en la televisión, pero por lo regular busca resúmenes, dejó de observar juegos completos. Su visión se centra en la pelota y no lo que sucede alrededor de ella. Creo que en el tema entrenadores nos hemos quedado demasiado rezagados en Chiapas y quizá en México, pues son pocos los que se han actualizado en este tema. EN Chiapas, los cursos son demasiado maleados y tienen el objetivo de recaudar dinero, nunca de buscar mejorar el nivel con tendencias actuales de este deporte; el dirigente se ha preocupado más por ingresar dinero a sus arcas que por tener mejoras a nivel deportivo, muy común en un deporte tan noble como el basquetbol, que se enfrenta a una etapa decisiva después de vivir en el abismo. Ya nada puede ser peor dentro de esta disciplina en Chiapas.

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