miércoles, 29 de junio de 2016

¡Qué viva el Rey!

No cabe duda que hay gente que sabe muy poco, pero eso le da para hablar sin sentido y en el tema del basquetbol, de la NBA específicamente, es un hecho que esta década va a estar marcada por el retiro de Kobe Bryant y el tercer título de LeBron James, que ya lleva tres en estos seis años y, sin duda, está llamado a ser el jugador de la década. Con apenas superados los 30 años, a James ya se le puede considerar como un atleta importante de estos tiempos y dentro del deporte ráfaga no queda para más. Vi el último juego de Kobe Bryant completita, ante el Jazz, y sus seguidores se sintieron muy satisfechos con la actuación de 60 puntos y el triunfo de los lakers, pero déjenme les cuento un poco. UTAH llegó a la parte final del campeonato buscando el octavo sitio para estar en play offs en el Oeste; sin embargo, para el último partido ya no tenía posibilidades, estaba eliminado y fue así como se dio el escenario perfecto para que Bryant jugara sin defensa, Me hubiera gustado que el Jazz hubiera necesitado ganar ese juego para estar en los play offs, la historia hubiera sido otra distinta. Y a la fiesta se unieron los oficiales, que dejaron pasar por ahí algunos detalles para que el retiro de Bryant fuera "digno", a mí me pareció un show. Pero ya después, esos fans como que no encuentran un punto de equilibrio y los entiendo; no es sencillo superar un par de décadas en las que Michael Jordan dejó el listón muy alto, se han resistido a un jugador que, junto al juego, evolucionó de modo tal que, hoy, reúne todos los atributos de lo que debe ser un jugador moderno, no imita a Jordan, que con eso ya tiene toda mi atención, y encontró la forma de sacrificar un poco el lucimiento personal (digo que poco porque en la final necesitó tenerlo), para hacer mejores a sus compañeros y como resultado, James fue quien llevó la voz cantante en este último título y quizá también lo hizo cuando jugaba en Miami, lo que le permitió dos títulos más. Llamar #princeso a james ha sido una actividad que han usado sus detractores porque les "molesta" el triunfo del oriundo de Akron, Ohio, que volvió a Cleveland con la experiencia necesaria para terminar con más de 50 años de sequía en una ciudad que añoraba los triunfos de esta magnitud. Es evidente que no necesita estar en el agrado de todos, se terminará metiendo con calzador en cuando la historia así lo requiera, entre los mejores y si no, ahí están los números; LeBron James lleva el ritmo para dejar grandes estadísticas cuando decida retirarse y la ventaja es que es una "bestia" que encuentra en el entretemporadas el espacio perfecto para desarrollar más y mejores armas. A destacar esa gran mentalidad que james adoptó, con la que absorbió como esponja y hoy le permite, en contra del deseo de muchos, en el mejor jugador que hay en la actualidad en la NBA y si me apura, sin necesidad de tener un escudero tan fundamental como lo tuvo Bryant con Shaquille O'Neal en su momento, o con Pau Gasol. Es evidente que james tiene sus detractores, es evidente también que va a tener que hacer algo más para que, los que hoy le han puesto apodos que "destacan" sus debilidades, terminen por aceptar que, primero, es un jugador diferente y después, que lo dominante que es puede colocarlo en un lugar donde pocos tienen acceso, que no quieren quedarse en la zona de confort de un contrato garantizado y que, sobre todo, pudo cumplir una añeja promesa a los ciudadanos de Cleveland, que por fin pudieron festejar de nueva cuenta. ¡Qué viva el Rey!